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10 mitos gastronómicos que Disney destruyó

En el mundo de Disney ser un maleducado en la mesa es motivo de fiestas y canciones. 

Para algunas personas, principalmente padres de familia, las historias de Disney no son precisamente la más aleccionadoras porque, según su opinión, suelen dar el mensaje incorrecto. La tarea de enseñarle a un pequeño que ciertas cosas no existen, ni existirán o que hablar con la boca llena es de mala educación suelen caerse por completo cuando van al cine.

Te presentamos 10 casos en los que más de un padre habría deseado que su hijo viera una cinta de Disney. 

1. Más vale comer galletas y que manzanas, o comida meramente sana

Cuando alguien ve lo que sucede con Alicia en el país de las maravillas tras comer una galleta y lo compara con lo sufre Blancanieves cuando acepta comer una manzana, obviamente preferirá comer muchas galletas, aunque no sea lo más sano. 

2. Los plátanos son el mejor elemento que debes incluir en tu vida

El libro de la selva, Andy Warhol y el POP ART tienen mucha relación entre sí. En 1967, cuando se estrenó este clásico, Walt Disney ya no estaba en los estudios para tomar las decisiones, así que toda la contracultura de la época tuvo un papel en la cinta. Baloo resultaba todo un rebelde hippie que le enseñaba a Mowgli lo bien que era vivir en libertad, comiendo sólo plátanos. 

Hoy quizás muchos niños lo verían como algo sin importancia, pero en su momento fue la revolución amarilla. 

3. Los insectos son la comida del futuro y no está mal comerlos

Si Timón y Pumba sobrevivieron a la selva comiendo sólo insectos, y Simba se convirtió en un león sano y muy fuerte comiendo sólo eso, por qué no hacerlo realidad. El rey león nos enseñó muchas lecciones de amor fraternal, pero también que el futuro no es tan incierto como a veces creemos.   

4. Las sobras de la comida pueden convertirse en el ingrediente principal de una cena romántica

En La dama y el vagabundo la lección principal no es dejarte llevar por las apariencias, sino que el amor puede surgir en la parte trasera de una elegante restaurante con una plato de espaguetis y albóndigas que algún comensal no se terminó. 

5. Una pizza que no escurra queso, un poco de grasa y deliciosos ingredientes no es digna de llamarse pizza 

Una cosa es querer comer sano y otra querer cambiar las reglas de la comida que engorda, para prueba la reacción de Riley, protagonista de Intensa-mente, cuando le presentan la receta de una pizza con brócoli. Sacrilegio.

6. Los críticos de restaurantes no son el enemigo

Ratatouille no sólo provoca que engordes con todos los platillos que ves en la pantalla, también nos enseña que las personas que escriben acerca de la comida no destruyen platillos o restaurantes a antojo, sino porque jamás te recomendarán comer en un sitio donde tu paladar quede insatisfecho.

7. Winnie Pooh es el fundador del concepto porn food

En 1977 el más famoso osito de Disney convirtió la miel en una dulce obsesión que provocó dio origen a cientos anécdotas donde todo niño, hasta el día de hoy, suele pedir que le pongan miel a todo. Todos sabemos que ésta es en endulzante natural y sano, pero gracias a Winnie el mundo entero ha olvidado que el exceso de azúcar es dañino. 

8. Para conquistar a alguien, no bastan la confianza en ti mismo o la inteligencia, debes saber cocinar

Blancanieves nos enseñó que ser la mujer más bella del universo o la más buena eran suficiente para que los siete enanos le dieran asilo. Sus dotes para la cocina, con esa famosa tarta de zarzamoras, nos demostró que cocinar es un placer que puede abrirte las puertas en todos lados. 

9. Comer pastel en exceso puede engordar, pero es el regalo que jamás puede faltar en una fiesta

Si la princesa Aurora se hubiera puesto exigente con sus hadas madrinas el día de su cumpleaños, jamás habría conocido al príncipe Felipe. Un pastel de quince pisos, con mucho merengue y color, jamás (¡jamás!) podrá poner en riesgo tu corazón. 

10. El azúcar todo lo puede, todo lo sana (aunque no lo creas)

La niñera más famosa del mundo, Mary Poppins, aseguraba que una cucharada de azúcar disuelta en agua podía resolver prácticamente cualquier problema. Claro, porque ese golpe de energía y alegría hacen que te olvides de cualquier ansiedad, que bailes y cantes, y caigas rendido en tu cama. Muchos papás jamás dejarían que sus hijos se queden al cuidado de una niñera como ésta, pero ¿acaso no es una metáfora bastante atractiva para calmar cualquier dolor?

Fuente: Vanity Fair España

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