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"Baby Driver"... Una verdadera carta de amor al cine

Baby Driver es eso que tanta falta le hacía al cine. Una bocanada de aire fresco en un verano cinéfilo donde según algunos reportes, ha bajado el porcentaje de venta de boletos a nivel global; donde abundan los remakes o cintas de superhéroes, tendencia que seguirá -seguramente-, por muchos años más.

El cine de Edgar Wright se caracteriza por tener un estilo único, con películas ágiles, contadas de una manera visualmente atractiva, y con Baby Driver no hizo excepciones.

Uno de los muchos aciertos, es el casting.

Ansel Elgort logra darle a su personaje muchos matices que pueden apreciarse a lo largo de la cinta, ofreciendo un trabajo muy completo tanto cuando comparte escenas con sus compañeros de esta banda de crimen organizado –conformada por Kevin Spacey, Jamie Foxx, Eiza González, Jon Hamm y Jon Bernthal–, como cuando deja ver su lado vulnerable en la parte romántica y familiar, junto a Lily James y CJ Jones

Asimismo, las escenas de acción.

No es un filme con grandes efectos digitales, mayormente todo lo que se ve en pantalla se filmó sin mayor manipulación en post-produccion. Esto inmediatamente le da otra sensación a este trabajo. Para engrandecer la experiencia, la edición es indispensable y va totalmente de la mano con la banda sonora que, para quienes nos gusta la música, la edición y el diseño de audio son realmente un deleite. La película tiene un soundtrack de lo mejor que he podido escuchar en los últimos años.

Si bien podría parecer que la premisa es un tanto sencilla al tratarse de una banda de asalta bancos, cuyo chofer tiene una condición auditiva y que intenta salir de la vida criminal después de saldar una deuda, todos los elementos que soportan esta historia son altamente complejos. 

 

La cinta se percibe concebida, desde el guión, al tempo de cada canción. La banda sonora minuciosamente curado es un personaje más, guiando la acción y la tensión dramática con un timing perfecto.  La selección de los 30 temas no cae en ningún lugar común y resulta ser de lo más impredecible, ofreciéndonos acordes que van desde The Jon Spencer Blues Explosión, pasando por Blur, Barry White, Queen, hasta artistas más recientes como Run the Jewels

Baby Driver es un ejemplo de cómo se debe de hacer un buen cine con ritmo, con una historia redonda que se establece, se desarrolla y concluye de manera clara, emocionante y entretenida. 

 

Desde el primer segundo, Baby Driver se siente como carta de amor a los clásicos del cine de este género como True Romance, por supuesto Bonnie and Clyde, y filmes de actores como Steve McQueen, que nos hacen recordar a The Italian Job o Bullitt, por nombrar sólo algunos ejemplos. 

Si eres un amante del cine, la música, y el entretenimiento, no puedes dejarla pasar.

 

¿Necesitas más razones para verla? Escucha a sus protagonistas:

 

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