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#TaquillaStudio... "El Seductor"

Sofia Coppola seduce y engaña a su manera.

Difícil tarea el labrar un camino en la misma disciplina en la que algún miembro de la familia ha destacado previamente.

Francis Ford Coppola, en este caso es el árbol del que se han ramificado otros dos importantes nombres en la industria que han sabido abrirse paso por sí solos –aunque sin desaprovechar la casta–: Roman y Sofia. El tercer hijo del laureado director de clásicos como El Padrino o Apocalipsis Now, Gian-Carlo, completaría la terna de no ser por su fallecimiento a la edad de 22 años.

Sofia nos atañe ahora dado a que acaba de estrenarse el remake de la cinta de 1971 The Beguiled, en cuya versión, Clint Eastwood, Geraldine Page y Elizabeth Hartman junto a otros actores, estuvieron dirigidos por Don Siegel, en esta adaptación de la novela de Thomas Cullinan, que en su momento fue bautizada como El engaño.

Ahora, conocida como El seductor, esta cinta representa el primer remake de la directora, quien, a excepción de Las vírgenes suicidas (1999), ha estado a cargo de la producción de todos y cada uno de sus largometrajes, aparte de la autoría del guión.

 

 

Siendo aún más joven, en el cine de esta talentosa mujer podemos encontrar elementos pop como en la cinta María Antonieta (que fue severamente criticada por ello), aquel glorioso soundtrack de Las vírgenes suicidas a cargo del dueto francés, Air; el glam y la soledad angelina en Somewhere o la trama de The Bling Ring, basada en un artículo publicado por Vanity Fair; pero en esta ocasión la directora decide caminar un sendero más austero y medularmente más complicado.

El seductor es una cinta con un alto espíritu erótico. Un erotismo tremendamente fino y dosificado que resulta del conflicto que viven la tutora de un grupo de jovencitas y dos de ellas (principalmente), que pertenecen a una escuela para mujeres en Virginia durante la Guerra Civil norteamericana. Al recibir a un soldado con una severa herida en una pierna, el grupo de féminas lo asilan para su recuperación, pero la convivencia con el cordial soldado irá despertando poco a poco el deseo, el enamoramiento y los celos de sus cuidadoras.

Sofia Coppola acertó en la totalidad del elenco, principalmente compuesto por Colin Farell, Nicole Kidman, Kirsten Dunst y Elle Fanning, que entretejen con mucha elegancia este psicodrama de personajes que dejan ver sus intereses, cada uno desde su género, experiencia (o ganas de ella) y circunstancias.

Destaca el hermoso planteamiento absolutamente femenino del poder de la atracción, plasmado en un rango de edades múltiples que van desde la infancia hasta la vida adulta a través de los ojos de las mujeres que habitan esta casa elegante y poco ostentosa cicatrizada por el conflicto bélico que la rodea. 

En las anteriores columnas de este espacio, hemos hecho hincapié en la importancia de la musicalización (Baby Driver, Atomic Blonde) y en este caso sucede justo lo contrario: la directora sabe conducir perfectamente la energía femenina sobre la que se fundamenta la trama, gracias a la ausencia casi absoluta de banda sonora (ocurre en solo cuatro momentos, sin contar la ejecución de ella por parte de las actrices), y también a los pocos movimientos de cámara que permiten que sea la corporalidad de los actores lo que dirija la emoción y la tensión sexual de la película.

 

 

La elección de hacer uso mayormente de luz natural, así como filmar esta cinta en celuloide por encima de las facilidades de la tecnología digital, nos logra adentrar en la época en la que sucede la historia, en este ambiente frío, deslavado y desolador de la guerra que no puede quedarse sólo detrás de la puerta.

Hay que dejarse seducir por este drama con pincelazos de horror, que bien le valió a Coppola el reconocimiento a Mejor Directora en el Festival de Cannes (el segundo para una mujer en la historia del festival), ya que aparte de lo mencionado anteriormente, es de esas películas que se vuelven a disfrutar al ser el centro de una larga conversación al salir de la sala del cine.

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