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"Call Me By Your Name" se presentó en el marco del FICM y te contamos por qué no puedes perdértela

Call Me By Your Name se postula como fuerte contendiente al Oscar, así lo afirman quienes han tenido la oportunidad de ver la cinta protagonizada por Armie Hammer (Nocturnal Animals, Red Social) y Timothée Chalamet (Homeland y próximamente en la nueva película de Woody Allen) en los distintos festivales de cine donde se ha presentado. Sundance, Toronto, Nueva York, San Sebastián, y ahora el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) se han dejado seducir por la nueva joya del cine LGBTQ.

Aunque la cinta maneje una temática gay, la realidad (aunque suene trillado) es que las historias de amor, esas que te marcan para toda la vida, no tienen género o preferencia, ahí reside el encanto de esta película. Quien se adentre a la relación de Elio (Timothée) y Oliver (Armie) se sentirá identificado.

Las emociones, el miedo, la inseguridad, la duda (aquí la diferencia de edad entre los personajes), el coqueteo y evidente química entre Armie y Timothée te harán recordar a ese crush o amor "prohibido", aquel que fue tan bueno pese a haber durado básicamente nada. 

Nadie puede escaparse a esa sensación.

Luca Guadagnino, director de la cinta, tiene –además del elenco y la historia por sí misma– otros elementos que te harán amar Call Me...

Toda gran película suele estar acompañada de un buen soundtrack, y aquí no hay peros. La novela homónima de André Aciman se sitúa en la década de los ochenta, "en algún lugar al norte de Italia..." (como precisa a su inicio), y Guadagnino se tomó la libertad de jugar con épocas y géneros.

Los cambios llegan sin previo aviso entre cada escena, dándole el ritmo perfecto para olvidarte que pasarás más de dos horas en tu asiento. Por un momento vemos a Elio tocar el piano y adaptar grandes clásicos de Bach, después bailar y con canciones muy conocidas de los 80, como Words de R.R. David o Lady, Lady, Lady de Joe Bean Esposito; o bien meditar sus sentimientos al ritmo de Visions of Gideon o Mistery of Love, ambas de Sufjan Stevens, cuya música ha estado vigente desde 2000.

Además de estos ejemplos, quizás la canción que marca "el momento" del filme es Love My Way de The Psychedelic Furs.

Ver a Armie Hammer bailar –pese a que él considera esta su escena más embarazosa– es épico. 

 

 

Moonlight fue la gran sorpresa de los Oscar 2017 al coronarse como Mejor Película, y ahora, para 2018 –se presume– Armie Hammer y Timothée Chalamet podrían anotarse una nominación por sus actuaciones, así como Luca Guadagnino por el excelente trabajo de dirección. Esperamos que así sucede porque la película lo vale. 

 

 

(Imagen vía Sony Pictures Classics)

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